Hace unos días, entre tanta lluvia, tuvimos un día soleado. Por supuesto, salimos a comer, preferiblemente al sol.
En esta ocasión hemos visitado el Restaurante Los Sardinales, cerca del Hotel Los Monteros, y justo al lado de la famosa casa de Antonio Banderas, en la playa Los Alicates.
Nos sentamos en la amplia terraza, y como siempre, la ronda de cañas mientras echamos un vistazo a la carta. Me sorprendió ver que entre la variedad de platos, el restaurante ofrecía chanquetes, que añoraba desde el tiempo de su (justa) prohibición. Pero como estos pececillos eran de vivero, pude pedir un plato sin tener cargo de conciencia alguno.
A mí me costó un poco más lo que iba a comer, pues no podía decidirme entre la variedad: entrantes fríos y calientes, sopas, arroces (muy buena pinta, pero no me acompañó nadie), pescado frito y a la plancha, marisco, carnes y las especialidades de la casa. Y todo a buen precio.
Se pidió para compartir una ensalada de pimientos, los susodichos chanquetes y parrillada de verduras (excelente), para después pedir cada uno su segundo plato. Yo me pedí este lenguado al cava, acompañado de patatas cocidas y arroz:
Puedo decir que no me equivoqué con la elección, pero otro día tengo que pedir otros platos. En la mesa se pidió una parrillada de pescado y marisco, un calamar a la plancha de buen tamaño, gambas al pilpil para un comensal con poco apetito y alguna cosilla más que no me acuerdo.
No soy mucho de postres, sobre todo si me quedo saciado, pero después de los cafés pagamos una cuenta no abultada y nos fuimos con un buen sabor de boga (valga la redundancia) pues la compañía era buena, el día acompañó, la comida estaba buena, el servicio fue correcto y el precio ajustado.
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