Señores: el que lo hace bien, bien se habla de él. El que lo hace mal, pues le toca cobrar en este blog (incluido yo). Hoy le toca recibir palos en nuestra Guía Gastronómica al restaurante-chiringuito Tramps.
Pues bien, este lunes probé a tomarme un aperitivo con mi madre y una amiga en Tramps, un sitio que está en la playa, por la Avenida de Lola Flores (al lado de Puerto Banús), entre el Ocean Club y el Buddha Beach. Es un local bien construido que al pasar por allí siempre me llamaba la atención por el ancla de la entrada y por tener siempre buena música, incluso en las hamacas que tienen en la playa.
Como hacía un día decente pese a la bruma, nos sentamos fuera y pedimos las cañas de rigor (a 2€ la birra nacional) y ojeamos la carta, de comida europea por decir algo. Los precios, algo más caros de lo normal, pero nada que asustase, salvo el gazpacho, a 8€ y pico. Algo de pastel de riñones y platos del estilo que gustan a los ingleses. Pedimos unos calamares para acompañar las cañitas.
El pedido no tardó en llegar, traído por una camarera que no disimulaba para nada que ese no es su trabajo soñado, y nos regala su peor cara. No había probado nunca unos calamares congelados tan malos, con un horroroso rebozado crujiente-maderita, y eso que tienen la amabilidad de ponerte una salsa de mayonesa con eneldo y alcaparras para empujarlos. Pero bueno, la conversacion que teníamos era animada y pedimos otra ronda de cañas, pero nada más de picoteo, que el sitio no invita a pedir ni a quedarse más, así que al apurar la cerveza pedimos la cuenta.
Como anécdota roñosa y para rematar la faena, resulta que después de pagar la cuenta, nos devuelven el cambio: unas monedas encima, y un billete de cinco euros escondido debajo del ticket. Menos mal que me di cuenta, que si no ahí se quedan. Pero resulta que el billete estaba roto y andrajoso, y educadamente pedimos que nos lo cambiaran por monedas, a lo que la camarera nos responde “no admitimos billetes en ese estado”. Despues de partirnos de risa, conseguimos decirle que ese billete nos lo acababa de endosar, cosa que sabía perfectamente ya que accedió a nuestra petición sin decir una palabra. Por supuesto, propina, cero.
Y es que en Tramps, hacen trampas.






