El concejal de playas Antonio Espada ha anunciado que los chiringuitos seguirán en su sitio al menos durante este año.
Eso sí, se continúa buscando nuevos emplazamientos para que en 2010 comience la reubicación de los chiringuitos.
Por ahora esto supone un alivio para los empresarios quienes por unos meses no tendrán que preocuparse por el devenir de sus negocios y de las familias que dependen de ellos, además de que los marbellíes y turistas podremos seguir disfrutando de sol, playa y cañita. Por el momento.
Pero la verdad es que no veo claro el panorama. Por un lado, atendiendo a las connotaciones políticas y viendo la forma de actuar de los políticos de hoy en día (sean del bando que sean), está bastante claro que adoptar la medida tan impopular de cargarse de un plumazo a los chiringuitos puede suponer un duro castigo en forma de pérdida de votos en unos futuros comicios.
Por otro lado, veo lógico que establecimientos ilegales u otros asentados en zonas protegidas sean retirados, como va a ocurrir con un chiringuito de Puerto Banús que lleva años sin licencia, o como otro de la playa del Pinillo.
Eso sí, este asunto debe solucionarse ya. Deberían nombrar los chiringuitos patrimonio de la humanidad y dejarlos donde están. En muchos casos, estos chiringuitos mejoran las playas, dotándolas de servicios y en ocasiones conllevando una mejora estética. Y si de verdad quieren retirarlos de la arena, ya no les quedarán excusas para reformar las playas, que en muchos puntos no se les puede llamar ni eso.
















