Ya está, misión cumplida. Ya he visitado la Feria de Muestras de Marbella. Hoy termina, así que animaré a algunos a visitarla. Y digo “a algunos” porque no todo el mundo sacará provecho de la visita, pues la feria no es que sea para tirar cohetes. Al grano:
En la entrada, cierta afluencia de visitantes, asombrados por una gran limusina que se ofrecía para ser alquilada. Pagamos la entrada, a 2€ por cabeza y obsequio de unos lápices de colores o un monedero. En el hall, unas cuantas sillas mirando a un escenario en el que estaban unos chavales desgañitándose a lo “OT“, a un volumen un tanto molesto. Sin demorarnos, nos sumergimos en la feria en sí.
Como ya dije en el post anterior, la Feria de Muestras me interesaba sobre todo por la feria gastronómica “De Picoteo“, pero de paso no está mal visitar los stands o casetas, tal vez se pudiera encontrar algo interesante o necesario. Pero la verdad es que hice el recorrido bastante rápido, ya que el Palacio de Congresos no es que sea un recinto enorme.
Así que más bien estuve sacando fotos para ustedes, aunque de vez en cuando me paraba en algún puesto como el de las Harley Davidson, o a probar un sillón de masaje. En la feria había un poco de todo: cerramientos de terrazas en pvc, emisoras locales y nacionales, venta de césped artificial (lo más gracioso el caniche del stand), un puesto de caramelos, demostración de un gadget para picar verduras, venta de navajas, venta de coches, menaje del hocar… y lo que me pareció más interesante, o mejor dicho, de mi utilidad: casi media feria eran de productos gastronómicos de diferentes regiones de España.
Estos stands de alimentación no eran la feria gastronómica en sí, “De Picoteo” se encontraba fuera del recinto, en unas pocas carpas colocadas en un pasaje estrecho en un lateral del edificio. Pues bien, en todos los puestos podías degustar los productos, y la estrella de esta feria, el jamón, el embutido y el queso, de muy buena calidad y a precios competitivos, así que tras un par de vueltas, degustando y comparando precios, nos hicimos con una paletilla de jamón ibérico de más de 5kg a 45€ (buenísimo), un queso de tetilla ahumado gallego, un queso añejo, un chorizo ibérico y un buen trozo de una panceta ibérica fantástica, que por algo se acercan las navidades.
Pese a la constante degustación de productos, nos apeteció unas cañitas y algo más consistente, así que con nuestras compras (y muy contentos), abandonamos el Palacio de Congresos con toda la feria más que vista, y fuimos a las carpas del exterior. Como había dicho, por lo angosto del emplazamiento y la afluencia de público, se hacía imposible pedir nada, y menos aún sentarse, así que después de debatir, decidimos volver a entrar a la feria.
Pero para no volver a pagar los dos euros de entrada, accedimos otra vez al recinto por una puerta inferior no vigilada, situada al lado de las carpas. Una vez dentro, nos tomamos en un puesto unas cañas acompañadas de unos chorizos a la sidra que cayeron volando. Entonces acordamos abandonar definitivamente la feria y reunirnos en casa de una amiga para volver a degustar los productos que habíamos comprado y acabar la tarde con una partida de mus. Volveré el año que viene.
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